Sí; pese a que el daño sufrido habrá de probarse, cada vez son más los Tribunales que asumen que el mero hecho de acreditar una situación continuada de contaminación acústica excesiva implica, per se, la existencia de un daño sin necesidad de un informe médico que lo avale. Criterio que proviene de la más reciente jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, siempre sensible con los problemas derivados de la contaminación acústica.

También podrán reclamarse aquellos daños y perjuicios que deriven (y así se pueda acreditar) directa o indirectamente de esa situación de contaminación acústica excesiva.