Las actividades de ocio nocturno son un foco habitual de conflictos por contaminación acústica.

Su ubicación en plenas zonas residenciales o en sus inmediaciones, con una gran afluencia de personas son fuentes habituales de disputas, ya no solo por parte de particulares afectados, sino Comunidades de Propietarios al completo o incluso barrios enteros.

A veces nos encontramos ante locales que cuentan con licencias de actividad que han quedado desfasadas, que se perpetúan en el tiempo cumpliendo reglamentaciones que ya no dan respuesta a la realidad social de nuestro tiempo y por ello, aun cumpliendo con las mismas, se genera un serio problema a los residentes en sus inmediaciones.

Por otro lado, habituales son los casos en los que se produce un exceso sobre la actividad licenciada; por ejemplo, pubs o discotecas que ejercen su actividad bajo el paraguas de una licencia de cafetería.

En uno y otro caso la legalidad urbanística y medioambiental puede y debe ser repuesta.  

No hace demasiados años que se está tomando conciencia de que las administraciones públicas tienen la obligación de vigilar y sancionar los excesos de contaminación acústica. 

Con el tiempo y una reiterada jurisprudencia se ha ido asentando la necesidad de vigilar, evitar y sancionar las molestias que afecten al correcto discurrir de la vida y el sueño de los vecinos.

Consúltenos su caso, le asesoraremos sin compromiso.