La copropiedad no se encuentra ajena a los problemas de contaminación acústica, siendo alguno de los más habituales en nuestro día a día los siguientes:

  • Problemas de convivencia, en el sentido del ruido generado dentro de las propias viviendas por sus moradores y que generan una molestia a sus convecinos; en ocasiones, propiciados por la propia actuación del copropietario o por un déficit de aislamiento acústico del inmueble;
  • Problemas derivados de elementos o instalaciones comunitarias; son habituales las molestias generadas por portales de acceso a garajes comunitarios, grupos de presión de agua o generadores eléctricos comunitarios, entre otros.
  • Problemas derivados de la actividad comercial desarrollada por algún copropietario.

Actividades que en muchas ocasiones generan niveles de ruido que resultan molestos, ya no solo por su nivel si no por su continuidad, siendo habituales los casos de los supermercados, locales de culto religioso, cafeterías, locales de ocio nocturno, etc.

Si se encuentra en alguno de estos casos, no lo dude, consúltenos sin compromiso.